“Vivíamos en un mundo de fantasía y teníamos más dinero que cosas para comprar”, dice el hijo de Pablo Escobar

sebastianmarroquinJuan Pablo Escobar, que ahora se hace llamar Sebastián Marroquín, recuerda a su padre en un libro

Miércoles 15 de Abril de 2015 | EP
El colombiano Pablo Escobar ha pasado a la historia como el narcotraficante más importante de todos los tiempos, capaz de construir un imperio alrededor de la droga, de amasar cantidades incalculables de dinero y de mantener una guerra con el propio gobierno de su país. Ahora, 22 años después de su muerte, su hijo ha decidido relatar su versión de aquella historia convertida en leyenda en el libro ‘Pablo Escobar, mi padre’ (Península), que ha llegado a las librerías españolas esta semana.

“Vivíamos en un mundo de fantasía, teníamos más dinero que cosas para comprar”, ha asegurado este miércoles Sebastián Marroquín -nombre que adoptó Juan Pablo Escobar para abandonar Colombia- durante una entrevista concedida a Europa Press.
El hijo del narcotraficante se encuentra en España esta semana para promocionar estas memorias, por las que recibió las últimas amenazas hace apenas a un mes, tal y como ha asegurado. Tardó en contar esta historia un año y la publicó cuando tuvo la sensación de no sentirse amenazado. Ahora, con este libro cree que ha tocado las “fibras íntimas” de las verdades de Colombia, porque cree que había gente “muy cómoda con la versión que construido durante dos décadas”.

“Se ha hecho pensar que Pablo Escobar fue un loco que tuvo Colombia, pero sin ayuda y sin corrupción, este libro no habría sido ni la mitad de espeso, mi padre no habría podido llegar a ser ni la mitad de lo que fue”, ha sentenciado el autor, quien asegura haber revelado algunos secretos incómodos en estas páginas. Una de las certezas que tiene sobre el famoso narco es que se suicidó, a diferencia de la versión oficial, que asegura que fue disparado en el corazón cuando intentaba huir de las fuerzas armadas. “Si sabía que lo iban a ubicar, ¿por qué no tenía los zapatos puestos?”, se pregunta su hijo, quien señala que él eligió “su último día y su última batalla”. Además, durante varios años escuchó a su padre explicarle donde tenía que disparar para morir: “En el oído”.
Uno de los capítulos hace referencia también a algo que entonces era conocido y que conecta con la historia reciente de España. Tras un atentado que tuvo lugar en el edificio Mónaco, en el que se encontraba su familia, Escobar solicitó a un miembro de Eta conocimientos sobre explosivos y entonces comenzó “una ola de terrorismo mayor”. “Utilizó el know-how de Eta para someter al estado colombiano a su voluntad”, según relata el hijo, pero asegura que no fue más allá porque estaba centrado en la guerra del país.
Asimismo, en estas páginas desvela los planes de secuestro de, entre otras personalidades, Chabeli Iglesias, hija de Julio Iglesias.
Estos recuerdos están dedicados a su hijo, a su “compañera de aventuras”, a su madre, a su hermana, a su familia y a “los escasos amigos que trascendieron el miedo”. No aparece su padre, pero asegura que su amor por él “no es negociable”.
“La muerte no me impide ver el daño que le hizo a muchas personas pero prevalece el amor”, dice Juan Pablo Escobar, ahora conocido como Sebastián Marroquín. Su figura como “gran padre”, “cariñoso”, “respetuoso” con su esposa, de “buenas palabras” y familiar contrasta con la violencia que salpica su biografía, en la que miles de muertes se relacionan directa o indirectamente con su persona.


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