Pablo Escobar intimida a los argentinos

escobar-el-patron-del-mal-620x336REVISTA SEMANA / La serie sobre la vida del capo colombiano genera inquietud en el país austral por su éxito arrasador. Para unos, la influencia de la televisión en la cultura podría ser, en parte, culpable de la violencia y la propagación de antivalores. Otros argumentan que la raíz es la inequidad de ciertos sectores de la sociedad y la violencia en la televisión es un reflejo de ello. Así resume el diario argentino El Clarín la polémica que el subgénero del melodrama conocido como ‘narconovelas’ ha desatado en los últimos años.

El diario resalta que estas superproducciones –de hasta US$100.000 por capítulo- pasaron inicialmente “sin mover las aguas” a competir con los programas de más rating de la televisión argentina. La pregunta es, ¿por “mérito exclusivo” del producto o un clima social propicio que acerca a esa sociedad a la historia?

“…La narconovela, polémica o no, continúa su expansión con productos realizados, básicamente, en Colombia y en las cadenas estadounidenses de habla hispana. Y ya no bucean en las historias de los ‘80, sino también en la más sonada actualidad, como con El barón de la droga, la biografía del ‘Chapo’ Guzmán, el hombre más buscado del mundo, que cayó preso el mes pasado. Quien la escribe, para Univisión, no es otro que Andrés López López, alias Florecita, el ex narco que pergeñó El cartel de los sapos mientras cumplía su condena en una cárcel de los Estados Unidos”, reseña la periodista Adriana Bruno para el diario argentino.

A esto se le suma que el Cartel de Cali tendrá su propia novela con ‘En la boca del lobo’, que ya comenzó a grabarse en Colombia.

Pero las ‘narconovelas’ no han contado con el mismo éxito del que gozan en Colombia y Argentina.

“En México, las autoridades no permitieron a los canales emitir ‘El señor de los cielos’ -telenovela producida en México y EE. UU.- ‘por sus escenas de violencia’, mientras que en Colombia hay campañas que instan a los televidentes a boicotear a los anunciantes de estas novelas. Hasta los presidentes de Panamá y de Venezuela -de muy distinta orientación política- y artistas como el cantante Carlos Vives se pronunciaron en contra, igual que algunas asociaciones de familiares de víctimas del narcotráfico”, dice el rotativo argentino para referirse a la indignación que este tipo de historia ha generado en ciertos sectores de la sociedad.

Sin embargo, Bruno señala que, por poner solo un ejemplo, Juana Uribe y Camilo Cano, productores ejecutivos de Escobar, son parientes directos de víctimas de los narcos. “Se debe mostrar lo que pasó para nunca volver atrás”, sostuvo él.

“El narcotráfico ha generado millones de historias sorprendentes y la TV no las tocaba. Entonces llegaron los gringos y empezaron a contarlas a su manera, hasta que reaccionamos. Pero es un asunto muy delicado: en cada línea, en cada personaje, tenemos que preguntarnos en qué momento el narco puede convertirse en un héroe …”, le dijo a El Clarín Fernando Gaitán, autor de ‘Café con aroma de mujer’ y ‘Yo soy Betty, la fea’.

Todo esto empezó en 2006 con la novela ‘Sin tetas no hay paraíso’, sobre una adolescente que, como tantas de su barrio, soñaba convertirse en amante de un narco para acceder a una vida de lujos. Claro que, más allá de la anécdota central, retrataba una cultura y una sociedad atravesada por distintas formas de corrupción. La novela fue un éxito tal que la replicaron de inmediato en España y en los EE. UU., cambiando ‘tetas’ por ‘senos’ -y bastante más-.

Tras ella llegaron títulos como ‘Correo de inocentes’, ‘La diosa coronada’, ‘La ruta blanca’, ‘Alias el mexicano’ y ‘Rosario Tijeras’, entre otras, a las que se suman las emitidas en Argentina como ‘El cartel’, ‘Las muñecas de la mafia’, ‘El capo’ y ‘La reina del sur’.

“Escobar (…) es una realización distinta y la figura es más cercana a nosotros, hasta por el hecho de que su familia vive acá. Y claro, la coyuntura regional es innegable”, explica Diego Toni, gerente de programación del canal 9, de Argentina.

“¿Y por casa? ¿Deberíamos hacer narconovelas?” se pregunta Bruno.

“El patrón del mal que tanto nos inquieta fue un éxito por donde pasó. El señor de los cielos también tuvo números felices. Es la hora de las narco novelas. Pero se nos queman los papeles ante el suceso de ‘Avenida Brasil’. Es la hora de las novelas de venganza. Así que pongámonos a escribir historias de niñas abandonadas clamando justicia o peripecias con narcos y tenemos la vaca atada”, ironiza la autora y periodista de ese país Teresa Donato.

Para el guionista argentino Marcelo Camaño, Argentina -al igual que Colombia- cuenta con historias que contar que aún no se explotan en los medios.

“Colombia encontró en las historias reales de personajes conocidos una posibilidad concreta de contarse a sí misma. El público respondió porque le interesa sentirse reflejado en su cotidiano, en su identidad”, dice Camaño y agrega: “Nuestro país está abarrotado de historias reales muy seductoras para llevar a la TV. Lo que faltan son productores que entiendan que ahí también hay un negocio”.

El guinista argentino Jorge Maestro concuerda con Camaño cuando, en entrevista con El Clarín, afirma que en la historia del país austral abundan relatos con potencial de ser explotados como el del capo colombiano.

“En Latinoamérica, hace rato que historias como Escobar… dan vueltas. La impecable factura y la presencia de autores con una obra orgánica hacen un producto de excelencia. Cuando los autores argentinos seamos convocados para reflexionar acerca de temas que nos involucran a todos…, nuestras series con narcos, corruptos, o familias disfuncionales atraparán al público y volveremos a ganar el mercado internacional hablando de nuestra propia aldea”, dice.


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