Pablo Escobar, el narco que se fotografió en la Casa Blanca y visitó la sede del FBI

pablo-escobar-narcoPablo Escobar y su hijo en la Casa Blanca Foto: Archivo

La historia de Pablo Escobar es una de esas en las que la figura del personaje ha superado con creces a la de la persona. Y más desde que el hijo del colombiano publicó Pablo Escobar, mi padre, el libro que habla de los ámbitos más privados de la vida de uno de los mayores narcotraficantes de la historia.

Cuando parecía que ya se había contado todo sobre la vida del jefe del cartel de Medellín en libros, películas y documentales, Pablo Escobar, mi padre ha revelado los aspectos más interesantes y desconocidos de la vida privada de la familia del narcotraficante.

El libro recorre la vida del capo colombiano desde una nueva perspectiva: la visión y los recuerdos de un hijo que se crió en un ambiente de criminales. “Mi papá era el jefe del cartel de Medellín. Sus mejores amigos eran los peores criminales de Colombia. Y como a ningún niño le dejaban jugar conmigo, yo pasaba los recreos y las tardes con los hombres de mi papá.”

Justo cuando el narco se encontraba en la cima de su vida y de su fortuna se produjeron algunas de las revelaciones más sorprendentes que recoge este libro.

Frank Sinatra, su contacto norteamericano
Escobar mandaba tres avionetas semanales cargadas de cocaína a Florida. Una de las revelaciones más sorprendentes del hijo de Escobar en el libro es que uno de los contactos directos con el cartel era el cantante Frank Sinatra, a quien han relacionado muchas veces con la mafia italiana.

Los juegos con la DEA
La agencia antridroga estadounidense tenía en Escobar uno de los objetivos más importantes de la época, si no el que más. Según recuerda su hijo, en una ocasión la DEA inrterceptó una partida de pantalones vaqueros impregnados en cocaína. Durante los siguientes meses el narco siguió mandando los pantalones sin droga para que los agentes tuvieran que registrar las prendas todas las semanas.

Los continuos viajes a Estados Unidos
En los 80 comenzaron los viajes -en los que llevaba cientos de miles de dólares que jamás le quitaron- a Miami para supervisar personalmente el negocio. Según su hijo “Lo más increíble es que mi papá ingresaba en los Estados Unidos sin ocultarse. Llegaba a la aduana, enseñaba su pasaporte y le decían ‘bienvenido a los Estados Unidos señor Escobar'”.

Durante estos viajes visitaron Disney World o Washington DC. Fue en este viaje en familia cuando el narco y su hijo fueron fotografiados por la mujer de Escobar frente a la fachada de la Casa Blanca cuando Reagan era presidente. Y a continuación visitaron la sede del FBI para hacer el tour guiado por sus instalaciones. Aunque Escobar utilizó su identificación original en estos viajes, su hijo cuenta que para entrar en las oficinas del FBI usó uno falso


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