La narcopolítica de Pablo Escobar, según el FBI

En esta tercera entrega periodística de los archivos desclasificados del FBI sobre el narcotraficante antioqueño se hace referencia al proceso electoral de 1990, donde al parecer varios políticos se beneficiaron con los dineros del ‘capo’.
Pablo Escobar en el Congreso de Colombia. Foto Semana.

El 4 de abril de 1990, varios días después de realizadas las llamadas elecciones de mitaca, en las cuales se elegía a Senadores y Representantes a la Cámara, una fuente entrevistada por la Federal Bureau of Investigation (FBI) aseguró que el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria habían financiado algunas campañas políticas.

La entrevista con la fuente, de la cual no se conocen mayores detalles, dio origen a un informe que fue enviado por los investigadores a la oficina del FBI en Miami el 17 de abril de ese mismo año. De acuerdo con el cable, conocido por VerdadAbierta.com, “la información ha sido confirmada por otras fuentes, contactos de enlace, medios técnicos y operativos de seguridad pública en Colombia y los EE.UU., y se considera fiable”.

Las elecciones celebradas el 11 de marzo de 1990 se dieron en medio de una caótica situación de seguridad y orden público: fue el primer Congreso elegido luego del asesinato de Luis Carlos Galán, ocurrido el 18 de agosto de 1989 y Escobar Gaviria había desatado una guerra cruenta para acabar con la extradición narcotraficantes hacia aquellos países que los requerían para que respondieran por delitos asociados al narcotráfico.

Según constataron los agentes federales a partir de la información de la fuente entrevistada, “varios políticos de Antioquia ganaron asientos en el Senado” y agrega que también lograron tener algunos cargos de representación en el “Gobierno de Colombia”.  De acuerdo con la información consignada por el FBI, todos ellos “representan al Partido Liberal y sus campañas fueron asistidas por el grupo de Escobar”. Para la época referenciada por los agentes federales, estaba llegando a su fin el mandato el presidente Virgilio Barco Vargas.

En 1982, Escobar Gaviria había resultado elegido Representante a la Cámara suplente de Jairo Ortega Ramírez por un movimiento conocido como Alternativa Liberal y que tuvo afinidades ideológicas con el Nuevo Liberalismo, que lideraba el carismático líder político Luis Carlos Galán, quien luego de valorar la información que se divulgaba sobre el narcotraficante decidió expulsarlos de esas toldas. Luego, por decisión de la Cámara, el ‘capo’ perdió su inmunidad parlamentaria en octubre de 1983.

Para 1990, la época referida por el FBI y sus fuentes, Escobar Gaviria se encontraba en plena guerra contra el gobierno nacional con el fin de impedir la extradición de narcotraficantes colombianos a otros países, particularmente a Estados Unidos, y actuaba desde la clandestinidad.

Al respecto, los agentes federales reseñaron en su informe que Pablo Escobar y otros de quien no dicen los nombres “se han visto obligados a reducir sus movimientos” en Medellín. Y añade el documento que “debido a la presión de aplicación de la ley la mayoría de los miembros del cartel de Medellín, entre ellos el grupo de Escobar, han trasladado sus operaciones de procesamiento y envío (de cocaína) a Ecuador y Bolivia, y están enviando directamente desde estos dos países”.

La razón que dieron los investigadores del FBI para explicar el traslado de los narcotraficantes antioqueños a Ecuador y Bolivia es que en esos países, para esa época, “la aplicación de la ley es poco estricta”, y por tal motivo era propicio para crean grandes laboratorios para el procesamiento de cocaína.

No obstante, la persecución contra Escobar Gaviria continuaba en Medellín y las autoridades tenían información que se movía en áreas muy reducidas, y era ayudado por un grupo de confianza que lo mantenía al tanto de los movimientos de la Fuerza Pública.

De acuerdo con el FBI, uno de los hombres de confianza de Escobar Gaviria era un Representante a la Cámara. Su nombre aparece tachado en el cable de esta agencia federal, pero lo que pudieron establecer los investigadores era que “recientemente había ganado un escaño como representante en la Cámara de Representantes de Colombia” y su campaña habría recibido “más de diez millones de pesos”.

De acuerdo con la información que estableció la agencia federal de Estados Unidos con sus fuentes, este Representante a la Cámara previno al narcotraficante antioqueño de un operativo que preparaban las autoridades para capturarlo y que se adelantaría en dos lugares que fueron identificados como “La Colina” y “La Setenta”, sin que se estableciera exactamente a qué se referían, si a fincas o a barrios de la capital antioqueña. “La fuente cree que avisó a Escobar de la acción”, dice el informe del FBI. “Se dio cuenta de los movimientos de tropas e inmediatamente alertó a Escobar”.

Un aspecto interesante de este informe del FBI del 17 de abril de 1990 es que contenía los nombres de varios políticos, pero fueron tachados. La frase textual del documento dice lo siguiente: “Otros políticos del departamento de Antioquia ayudados por Escobar y otro (cuyo nombre fue excluido) en las recientes elecciones de 1990 son: …”. Y el espacio aparece en blanco. De donde se infiere que las autoridades norteamericanas identificaron a los políticos, pero se han abstenido de revelar sus nombres.

Una revisión a los resultados electorales celebrados el 11 de marzo de 1990, que serían a los que hace referencia el documento del FBI, permite establecer que los Senadores electos en Antioquia por diferencias fracciones del Partido Liberal fueron: Álvaro Uribe Vélez, por el sector Democrático; Armando Estrada Villa, Bernardo Guerra Serna y Darío Londoño Cardona, Directorio Liberal de Antioquia, sector del Guerrismo; Federico Estrada Vélez, por el sector conocido como Federiquismo; y William Jaramillo Gómez, por el sector del Jaramillismo.

Los Representantes a la Cámara electos por Antioquia en esas elecciones en representación de diversos sectores del Partido Liberal fueron: Alberto Agudelo Solís, Jaime Henríquez Gallo y León Arango Paucar,  del Directorio Liberal de Antioquia; Alberto Díaz Muñoz y Mario Uribe Escobar, del sector Democrático; César Augusto Pérez García, de Convergencia Liberal; y Silvia Mejía Duque, del Nuevo Liberalismo, sector Galanista.

Fuentes consultadas al respecto por VerdadAbierta.com explicaron el ambiente político que se vivía en aquellas épocas. Álvaro González Uribe, quien fue uno de los fundadores y directivo del llamado Nuevo Liberalismo de Antioquia y hoy es una analista y académico, llamó la atención sobre la generalización que hizo el FBI en su mensaje de abril de 1990, pues para esos años había varios sectores.

“Habría qué ver qué consideraban ellos (FBI) como “Partido Liberal Colombiano”, pues en esa época, pese a que había un grupo denominado el oficialismo liberal, liderado por Bernardo Guerra Serna, había varios grupos liberales que seguían las directrices del partido nacional”, explicó González Uribe. “La atomización de los partidos en las regiones crea mucha confusión”.

Con respecto a aquellos políticos que también recibieron “ayuda exitosa” por parte de Escobar Gaviria, González Uribe indicó que para esa época “se hablaba mucho, no sólo en esta campaña sino en otras, pero como siempre, sin pruebas”.

Uno de los problemas que destacó este analista y académico fue el de la falta de rigor en la presentación de las cuentas de las campañas, lo que podría facilitar la entrada de algunos dineros que en su momento se consideraban “calientes”.

“Siempre hemos visto excesos de gastos en muchas campañas”, indicó González Uribe, y destacó que para esos años se hablaba de dos políticos, cuyos nombres se reservan por solicitud de la fuente: “No conocí la fuente de financiación de sus campañas, pero se hablaba mucho de ellos”.

“Aló, Senador”
En las cientos de horas que el llamado Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional le escuchó a Escobar Gaviria a través de diversos métodos de escucha, se encuentran algunas conversaciones con políticos antioqueños. Así lo revela el hoy ex coronel Hugo Aguilar en la extensa entrevista que le concedió al escritor German Castro Caycedo y que es la base de su nuevo libro Operación Pablo Escobar (Planeta 2012).

Aguilar narra que desde la clandestinidad, Escobar Gaviria daba instrucciones por teléfonos y radioteléfonos a sus hombres, les pedía informes, les hacía recomendaciones, particularmente sobre seguridad y tal como se infiere de varias conversaciones, llamaba también a algunos políticos antioqueños, a quienes les recordaba sus aportes. “Acuérdese que yo le colaboro con dinero cuando me pide, doctor”, referencia Aguilar en su conversión con Castro Caycedo. Una de las escuchas que más se destaca y que fue recordada por el ex oficial involucra a un Senador de la República y al narcotraficante antioqueño.

“-Necesito que me haga nombrar a un muchacho médico como subdirector de uno de los hospitales de Medellín. Usted recuerde que  la campaña para el Senado la hizo con mi plata. Démele inmediatamente trabajo a ese muchacho.

-Si señor, cómo no, cómo no. Tranquilo que será nombrado inmediatamente. Eso está hecho, no se preocupe.

– Bueno, espero rápido ese nombramiento”.

Escobar buscaba con este Senador colocar a Conrado Antonio Prisco Lopera, integrante de una familia cuyos cuatro hermanos habían conformado una poderosa banda sicarial que estuvo al servicio del narcotraficante. La organización fue liderada por David Ricardo Prisco Lopera y de su grupo salieron los sicarios que asesinaron a Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador.

El médico fue secuestrado el 16 de febrero de 1991 y su cuerpo sin vida fue hallado cinco días después en una vereda del municipio de Cocorná, en el oriente antioqueño. De acuerdo con información de la época, al momento de su muerte estaba vinculado al Instituto Metropolitano de Salud (Metrosalud) y quince días antes de su muerte había sido promovido a la Unidad de Capacitación de Enfermedades Diarreicas del Hospital San Vicente de Paúl. La muerte del médico Prisco Lopera hizo parte de la respuesta a la guerra declarada del Cartel de Medellín contra la extradición.

El documento del FBI destacaba que, para 1990, “el Cartel de Medellín se ha fragmentado como consecuencia de la presión aplicada” por las autoridades. Además, indicó que se estaban quedando sin sus antiguos socios: “muchos de los anteriormente cercanos aliados de Escobar han cortado el contacto de manera silenciosa y lo han dejado solo, por lo menos mientras continúen las hostilidades contra el Gobierno”. Lo que obligó al narcotraficante a formar “nuevas alianzas con otros grupos menos estridentes y a mover sus operaciones fuera de Colombia”.

Para esa época, Escobar Gaviria estaba ya en la clandestinidad y su captura obsesionaba a las autoridades estadounidenses. En las últimas líneas del mensaje enviado por los agentes del FBI a su oficina en Miami comentan alternativas que podrían ubicar al ‘capo’ y su reducido grupo, una de ellas era la de tener un estricto seguimiento a algunos restaurantes de la ciudad.

“Si Escobar y (otro cuyo nombre fue borrado) siguen adelante con su plan, el aumento de necesidades diarias como las comidas debería ser detectable”, reportaron los agentes federales, quienes dijeron que para esa época eran poco los restaurantes grandes en la ciudad, lo que significaba que “preparar una orden para treinta o cuarenta personas forzaría su capacidad normal y haría levantar las cejas”.

Lo que pretendían los agentes del FBI era detectar el aumento de las actividades en los restaurantes y “reconocer a los mensajeros de alimentos o guardaespaldas del grupo, quienes podrían ser vigilados hasta el escondite”.

Sin embargo, se requirió más que una estrategia de seguimiento a los posibles mensajeros que llevaban las comidas a las guaridas de Escobar Gaviria para acabar con el narcotraficante antioqueño, a quien no le alcanzó el blindaje a través del aporte a campañas políticas para evitar su derrota y su muerte en diciembre de 1993.

Lunes, 16 de Julio de 2012 10:00


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