Increíble álbum de fotos de Pablo Escobar

En la última edición de la  revista Zum  (#5, octubre de 2013), publicación semestral “dedicada al universo fotográfico” editada por el Instituto Moreira Salles de Brasil, se destaca una extensa nota sobre el libro The Memory of Pablo Escobar [La memoria de Pablo Escobar], del fotógrafo británico James Mollison. La nota fue escrita por el periodista y editor brasileño, Paulo Werneck, curador de la próxima Festa Literária Internacional de Paraty (Flip) 2014.

Pablo Escobar decía, “Puede que sea pobre, pero no voy a morir pobre”. Jamie Gaviria, primo de Pablo. Foto de la primera comunión de Pablo, 1956.
Werneck cuenta la historia del proyecto en el contexto de los 20 años desde la muerte “del capo”, el narcotraficante más sangriento de la historia de Colombia, aunque este libro fue publicado por Chris Boot (actual director ejecutivo de Aperture Foundation) en el 2007, hace más de 6 años. El ensayo se extiende principalmente sobre la vida de Escobar, y abre con el tema de la “cazada fotográfica” desarrollada por Mollison, contando brevemente cómo el autor ingresó a la historia de Escobar y fue descubriendo nuevos archivos fotográficos en registros policíacos, archivos de diarios colombianos y acercándose a la familia del gangster y a los pocos sobrevivientes del cuartel de Medellín. Guiado por las imágenes del nuevo archivo compilado por Mollison – el libro, Werneck comenta que “salta a los ojos en las imágenes, la extrema normalidad de Escobar y su séquito. La familia y los amigos se divierten en la casa o la estancia. Asesinos crueles disfrutan de la piscina con sus novias”. Luego cita al biógrafo de Escobar, Alonso Salazar J. en La parábola de Pablo (Planeta, 2001): “Era tan buen padre que se escondía de los hijos para fumarse un porro, su único vicio permanente”.
“Comenzó robando lápidas de cementerios, luego se transformó en ladrón de autos, asesino, contrabandista, luego devino en representante de la cámara – un político…el peor de todos”. El Chino, amigo de Pablo. Foto de Pablo y su esposa, Victoria Henao, inicio de los 1980. Archivos de El Espectador.
“La gente lo adoraba, porque los políticos llegaban, prometían cosas y luego nada sucedía. Pablo decía, “Prometo llenar la cancha de reflectores, colocarle una campana a la iglesia, pintar la escuela…”, y al día siguiente comenzaban las obras”. Jamie Gaviria, primo de Pablo. Foto: arriba: Pablo en la apertura de la cancha de fútbol, una de entre 800 cuyos reflectores él financió, c. 1982. Fotografías de Ivan Restrepo.
Más allá de las anécdotas de la vida de Escobar, el tema más interesante de este proyecto es, como dice el fotógrafo, que “el libro es tanto sobre Pablo como sobre hurgar archivos personales e institucionales, en medio a documentos que una y otra vez permanecen abiertos a cuestionamientos e interpretaciones”. El autor comenta que las casi 400 imágenes que se reunieron en el libro no representan más del 10% de todo el material encontrado. En este sentido, la nota de Werneck carece de mayor profundización sobre la esencia misma del proyecto: la obra de un fotógrafo que en lugar de fotografiar deviene investigador y archivólogo, apropiándose de imágenes de archivos de los más variados para luego crear un trabajo autoral en base al sujeto fotografiado por otros fotógrafos.
“Pablo siempre decía que los que habían comenzado la bonanza de la cocaína eran los gringos jóvenes de los Peace Corps – comenzaron a llegar e invadir al país, enviados por su gobierno allá arriba diciendo que venían en búsqueda de paz, pero terminaron en búsqueda de cocaína”. Jamie Gaviria, primo de Pablo. Foto: métodos iniciales utilizados por mulas de cocaína de modo de esconder los envíos. Fotografías tomadas por la policía de anti-narcóticos en el aeropuerto de Bogotá. Fecha desconocida.
“A Pablo no le preocupaba el dinero. Del 1982 al 1986 puede haber sido el hombre más rico del mundo”. Alberto Villamizar, político. Foto: los animales de la Hacienda Nápoles, casa de campo de Pablo. Escobar pagó US$ 5 millones por los animales. Fotografías de los archivos de El Chino.
Para obtener un conocimiento más detallado respecto del origen de las imágenes en si, buscando incluir la cartografía gráfica del proyecto, uno puede acceder a una versión abreviada del libro en la  página web del autor, y estudiar los comentarios y pies de foto que acompañan cada reproducción.
Investigar archivos, desarrollar diferentes estrategias para acceder a ellos, encontrar y luego estudiar sus acervos, no es una ciencia exacta, sino que exige del investigador la continua improvisación de caminos y abordajes, dependiendo de las multifacéticas reglas del juego de cada institución/colección, y de la sensibilidad del investigador en relación a cada sujeto involucrado en la historia.
Desde Nápoles habían tres o cuatro vuelos por día, vuelos llenos de cocaína. Era como un aeropuerto internacional. En los primeros días el vuelo preferido era el conocido como “La Rápida”, que decolaba llena de cocaína y aterrizaba llena de plata. Pero el dinero era más grande que la droga, lo cual era un gran problema. Foto: Pablo y su esposa llegan a la Hacienda Nápoles en su Learjet, 1982. Fotografías de los archivos de El Chino.
“Cuanto más aprendo, más me entero del enorme daño que los narcos le están causando a este país. Nunca más refutaré la extradición de uno de esos perros”. rodrigo Lara Bonilla, Ministro de Justicia. Foto: arriba: Ataque a la Suprema Corte de Bogotá, 6 de noviembre de 1985. Abajo: Una bomba de 100 kilos destruyó las oficinas del diario El Espectador en septiembre de 1989. Después de la muerte del editor y dueño Guillermo Cano en 1986. Parte de los archivos de El Espectador.
“Un hombre con un puñado de hombres como nosotros en siete años llevó el país a sus rodillas”. Popeye, sicario de Pablo. Foto: organigrama de la policía que identifica a aquellos supuestamente involucrados en el asesinato de Galan. Parte de los archivos de El Espectador.
Estudiando algunos de estos datos nos damos cuenta de la amplitud y del alcance social, político y periodístico que tuvo la imagen de Escobar a lo largo de su vida. Escobar creía que en algún momento antes de los 1990 el tráfico de la cocaína iba a dejar de ser un crimen, por lo que no temía la exposición de su imagen en los medios de comunicación masiva, sino que más bien la fomentaba e incluso comentaba críticamente los retratos producidos por los fotoperiodistas. Fuentes de las imágenes seleccionadas en el libro incluyen archivos de diarios como El Espectador, El Tiempo, archivos de la policía de Bogotá y de Medellín, archivos de fotógrafos como Ivan Restrepo, colección del general Hugo Martínez, archivos de El Chino (Edgar Jimenez, amigo de infancia de Escobar y fotógrafo oficial del narcotraficante),  entre otros.
“Ofrecíamos precios. US$ 2,500 para un policía muerto, y hasta $ 250,000 para un general. Pablo Escobar dio el orden de entregar las armas que estaban escondidas en las comunas. Distribuímos mini-Uzis, mini-Atlantas, rifles R-165, 556, y pistolas Barreta. Entregaron más de 2500 pistolas. Pablo Escobar siempre pensaba grande”. Popeye, sicario de Pablo. Foto: una de las 11,000 pistolas confiscadas por la policía de Medellín.

 

“Fue un error comenzar a matar oficiales de policía puesto que la policía es una institución que continuará volviendo. Uno es remplazado por el otro”. El Profe, arreglador de Pablo. Foto de la policía, de posibles disfraces utilizados por Pablo. Colección del General Hugo Martínez.

 

 

“Con la rendición de Pablo el país comenzará una vida divina. Este país será maravilloso”. Padre García, sacerdote de Pablo. Alberto Villamizar, político. Pablo secuestró a su esposa y hermana en 1990. Ayudó a asegurar la rendición de Pablo.

 

“Pusieron un cerco eléctrico a 10,000-watts alrededor de la cárcel con el interruptor en el cuarto de Pablo”. Popeye, sicario de Pablo. Foto de la “celda” carcelaria de Pablo, equipada con oficina y cocina. Archivos Policíacos.
Mollison cuenta que mientras estaba de visita en Colombia investigando una idea para un proyecto fotográfico titulado Narcotectura, encontró una bolsa llena de fotografías en la cárcel privada de Pablo Escobar. Esa descubierta lo instigó en un viaje por los 3 años siguientes en búsqueda de material visual y encontrando a personas que conocían a Pablo Escobar. Expresa algunos de los datos que producen ese sentimiento de contradictoria admiración: “Escobar fue el gangster más rico y más violento de la historia, líder del cuartel de Medellín y responsable por el suministro de 80 por ciento de toda la cocaína del mundo en los años 1980”. Bajo el intento de evitar su extradición a los EEUU, le declaró guerra al estado colombiano dejando a miles de personas muertas.
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