Christian Tappan, la mano derecha de ‘El Patrón del Mal’

Por Gisela Orozco, 9/5/2012
Christian Tappan (der.) como Gonzalo Gaviria, la mano derecha de Pablo Escobar (Andrés Parra, izq.) en ´‘El Patrón del Mal’. FOTOS TELEMUNDO
De perseguir narcos en “La reina del sur” como el agente de la DEA Willy Rangel, el actor Christian Tappan pasó  a interpretar a uno de los más “duros” del cártel de Medellín, Gustavo Gaviria. A Tappan lo vemos actualmente en “Pablo Escobar, El Patrón del Mal” (Telemundo) -donde al personaje real se le cambió el nombre por el de Gonzalo- como la mano derecha de “el zar de la cocaína” al que magistralmente da vida el actor Andrés Parra.


La mancuerna que han hecho estos actores es magnífica y su sincretismo con los verdaderos primos Escobar-Gaviria es tan creíble como auténtica.

Entre Tappan y Parra existe una amistad previa que surgió cuando trabajaron en la serie “La bruja” (2011, Caracol Televisión).

“Ahí fue que comenzamos a ser buenos amigos. Cuando pasó que nos quedamos con los personajes (de ´El Patrón´) comenzamos a trabajar juntos, a estudiar. Nos llamábamos, nos contábamos si descubríamos un libro, un documental. Nos contamos muchas cosas para sacar muchas conclusiones respecto a la relación de los primos y cada cual preparaba su personaje en su intimidad”, narró Tappan en entrevista a HOY.

La mancuerna Tappan-Parra dice, se palpa porque entre ellos hay ese entendimiento de hacer un trabajo conjunto dejando a un lado el ego o protagonismo.

“El ego no existe en esta serie. L a mayoría de actores que salen o entran se despojaron de él y se dedicaron a hacer un buen trabajo, sin ningún ego, sin ninguna pretensión, la única meta es que el trabajo sea decoroso, que le guste a la gente y que muestre dos de las décadas más difíciles de la historia de Colombia”, explica.

Producto de una sociedad ‘mafiosa’
Al igual que Andrés Parra, quien comentó en entrevista a HOY que “El Patrón” no es una apología ni al narcotráfico ni a Escobar, Christian Tappan ve a a serie como un reflejo no sólo de una realidad y un pasado en Colombia, sino en toda Latinoamérica.

“Los latinoamericanos hemos sido criados en una sociedad mafiosa, en una sociedad corrupta que obviamente se siente identificada (con la serie) y deberíamos de luchar contra eso. (Con cosas tan simples como) no intentar sobornar a un policía de tránsito porque te pasaste un semáforo o ver una billetera tirada en la calle y quedársela. Ahí empieza el problema de las sociedades latinas, su desquiebre, ver cómo algo se puede tumbar o joder.  Siento que es un mal que tenemos los latinos y esta serie nos deja ver el reflejo de lo que es la sociedad. Pablo Escobar en otra cultura, no hubiera llegado a donde llegó”, afirmó.

La mano derecha de Escobar
Analizando a Pablo y Gustavo (Gonzalo en la serie), Tappan a su juicio dice que tuvieron conciencias distintas. Acordaron lo que iban a hacer juntos y nunca tomaban una decisión sin que el otro lo supiera.

A diferencia de Pablo Escobar, de Gustavo Gaviria se sabe muy poco. Fue asesinado el 12 de agosto de 1990 por el cuerpo elite de la policía de Medellín y su muerte fue en su momento, el segundo golpe que marcó el “derrumbe” del cartel luego del asesinato en diciembre de 1989 de Gonzalo Rodríguez Gacha “El Mexicano” (en la serie llamado Gustavo Ramírez “El Mariachi” e interpretado por Juan Carlos Arango).

En una confesión a la que fue sometido el propio Escobar en 1992 ante la justicia y que tiene disponible en sus archivos digitales la revista colombiana Semana, el capo narró el asesinato de su primo, diciendo que “el señor Gustavo Gaviria fue asesinado por los señores miembros de la Policía Nacional en un operativo de captura-ejecución, de los que tantas veces se han denunciado públicamente”.

Tappan dice que no se supo mucho de Gaviria porque estuvo “más metido en el negocio”.

“Gustavo fue más el  financista, el dedicado a la empresa, el gran imperio que creían tenían. El que quiso ser famoso fue Pablo, el que tuvo mujeres famosas, el que construyó barrios y canchas para darle a la gente, el que quiso ser político. El otro estuvo más a la sombra, intentó no estar en el mismo mundo de Pablo para que el negocio fuera rentable no sólo para Pablo, para los dos. Fueron realmente uno de los duros,  las cabezas del cartel de Medellín y en muchos libros lo nombran a él y le dan su puesto en la sociedad, por eso en 1990 era un acto de estrategia desaparecerlo y matarlo”, acotó.

El precio de darle vida a un capo
Ser parte de la serie, que ha tenido altos niveles de ráting desde su estreno en Colombia en mayo pasado y en EEUU en Telemundo, donde ha sido reducida a media hora -mala decisión- ha sido un proceso difícil para Tappan.

Las grabaciones comenzaron en enero pasado y desde entonces ha estado fuera de su casa en Bogotá. No ha podido estar con su familia y se ha perdido momentos clave en el crecimiento de su hijo menor, que nació en noviembre pasado.

Como dato, pocos saben que Tappan nació en México donde comenzó su carrera como actor siendo niño. Es hijo del director y productor mexicano Alfredo Tappan y de madre colombiana y antes de mudarse a Colombia hizo comerciales para “Mueblerías Troncoso”. Posteriormente regresó a México para estudiar actuación en la Academia de Televisa (CEA).

“Es muy difícil estar alejado de la  familia y genera sentimientos encontrados. Pero es una satisfacción ver todo lo que está pasando, hacer un trabajo como éste, de una calidad impecable que no tiene nada que envidiarle a las series norteamericanas ni a nivel actoral ni de producción”, dijo.


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